Por: Mario Vargas Suárez MAREMÁGNUM Antes de iniciar el tema central y en medio de distractores como la detención de Emilio Lozoya, exdirector de PEMEX y en las sombras de involucrar al de Atlacomulco, mejor le entramos con Don Hermenegildo. El título como el de hoy, siempre me ha sonado muy campirano, quizá influenciado […]
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DON HERMENEGILDO

 

Por: Mario Vargas Suárez

MAREMÁGNUM

Antes de iniciar el tema central y en medio de distractores como la detención de Emilio Lozoya, exdirector de PEMEX y en las sombras de involucrar al de Atlacomulco, mejor le entramos con Don Hermenegildo.

El título como el de hoy, siempre me ha sonado muy campirano, quizá influenciado por la historia nacional por el guerrerense, héroe de la independencia que junto al de sus hermanos de apellido Galeana simbolizaron la lucha en lo que hoy es el  estado de Guerrero.

Pese a esa influencia histórica, el nombre siempre me ha sonado muy norteño. Me ha dado la idea de un personaje de carácter fuerte pero amable, serio y perspicaz, crítico severo pero muy dicharachero, que pudiera ser amable, pero al mismo tiempo muy seco.

Solo son percepciones sin fundamento, porque don Hermenegildo L. Torres, nacido en Saltillo Coahuila en 1901, avecindado en Monterrey a los 35 años de edad, es un personaje al que pocos le reconocen su habilidad mental y en la ciudad regia vivió troquelando de medallas.

En los años cincuenta el saltillense de nacimiento, quizá pensando en las incapacidades humanas, se inspiró en Sócrates con aquella frase inmortal “Sólo sé que no sé nada”, dando origen a la reflexión del sabio griego que en pocas palabras aceptó ser un pendejo, concluyendo entonces que “todos somos unos pendejos”.

Don  Hermenegildo Torres, seguramente usted sabe, es el creador del Partido pro Unificación de los Pendejos (PUP) partiendo de la idea que es muy sencillo referirnos a los demás como pendejos, “siempre viendo la paja en ojo ajeno, sin jamás ver la viga en el propio”.

La creación del PUP, tuvo como principio ser un partido amplio, de puertas abiertas, donde todos tenemos cabida, sin condicionar sexo, edad, posición económica, nivel educativo, etc., incluso quizá ha sido el único partido abierto a todas las nacionalidades.

La filosofía del saltillense reconoció la noble meta de contribuir a crear un ambiente saludable en el diario vivir, exhortando a sus miembros a la plena aceptación de su pendejez. Además buscó que entre sus miembros se aceptara con humildad no saber nada de nada.

Aceptar ser pendejo, por más que presumamos saber, nos colocamos, según Don Hermenegildo, en la línea cómoda de no saber nada, ajustándonos al principio del gran filósofo griego Sócrates.

En broma o en serio muchos mexicanos no solo pagaron por un boleto para escuchar las reflexiones del presidente vitalicio del PUP, además los promotores tenían el éxito asegurado en todos los escenarios donde dictó sus conferencias.

Con el asesoramiento profesional de la mercadotecnia se diseñaron y comercializaron desde playeras, credenciales, discos con música, bromas, chistes, gorras, bolígrafos, botones,  calcomanías, etc., y hasta se escribió el guion cinematográfico que se llegó a estrenar en las salas nacionales.

Hay registros sobre cuestiones realmente chuscas, como aquel periodista que preguntó a Don Hermenegildo sobre el número de credenciales registrado en el PUP y sin vacilar contestó: “Alrededor de unas diez mil, pero eso no quiere decir que esos son todos los miembros del PUP, y es que hay algunos que creen que con sólo verles la cara los van a reconocer”.

Las conferencias no solo se dieron en México, en España, le preguntaron: “¿Quiénes son más pendejos los españoles o los mexicanos?” a lo que tras pensar un poco en la pregunta el norteño contesto. “Mire eso yo creo que lo decide usted. Yo sólo le voy a dar un dato. Los españoles llegaron a lo que hoy es México y nos conquistaron, después de trescientos años todos hablábamos español. Aquí, a España, llegaron los árabes y conquistaron y después de ocho siglos nadie hablaba árabe.”

La muerte del fundador de éste singular partido (1990) no terminó con la organización apolítica, su legado continúa con oficinas en Monterrey, su actual presidente es Carlos Erhard, quien ha ahondado y enriquecido el legado.

En su sitio de Internet se puede profundizar sobre el tema. Encontrar a la mascota del PUP que son los tres monos japoneses, uno tapándose la boca, otro lo ojos y el tercero los oídos con el lema: No corras riesgos. ¡Hazte pendejo!

La obra del creador del PUP viene a colación porque hay incertidumbre en varias temáticas como el avión en venta-rifa, lo que recuerda, según don Hermenegildo Torres, hay diferentes tipos de pendejos sobre la faz de la tierra, hasta los de probeta.

Cierro este espacio con una sentencia propia del personaje cuando reconoció “El increíble negocio de convencer a los pendejos”

 

 

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